Carta a la alcaldesa Ruby Rodríguez

5 11 2010

La felicito por su victoria. Celebro su elección, porque es el resultado de un proceso democrático, aunque personalmente me preocupa mucho su triunfo.

Hubiese preferido que gane un candidato con una preparación más formal, y un partido con una reputación más solvente. Pero bueno, usted está aquí, y en pocas palabras, le escribo para decirle que yo también. No me quedaré llorando en silencio porque perdió mi favorito. Por el contrario, su victoria hace que sienta casi físicamente el deber de decir las cosas tal y como son. Hoy sólo comienzo.

Los gobiernos obristas, incluído este último que le tocó culminar a Mónica Zapata, han causado a Piura más perjuicio que beneficio. A pesar de ser una de las ciudades más pobladas y ricas del país, seguimos preocupándonos por problemas tan básicos como huecos en la pista, calles sucias o un centro de abastos caótico. La falta de control municipal -esa desidia tan piurana- nos deja una ciudad peligrosa, sucia, maloliente… simplemente impresentable.

Los adultos entendemos cómo funciona la política, y estamos seguros de que varios grupos e individuos la ayudaron en la campaña. También sospechamos que los intereses de esas personas difieren de los de la ciudad. Pero le recuerdo que aunque los aportes de aquellos hayan sido importantes, quienes finalmente la hemos puesto donde está hemos sido los electores. A quien debe más es a nosotros, y estamos esperando que responda.

Se han institucionalizado las coimas, las propinas, los favores, los almuerzos… la sencilla inoperancia de los empleados municipales, que cada día llegan a esperar que den las tres de la tarde, y son incapaces de ayudar efectivamente a quien llega a ser atendido, a menos que sea un recomendado o “se porte” con algo. Recuérdeles que no están haciendo favores a nadie. ¡Ese es su trabajo! Si tan sólo supieran cómo hacerlo…

Desde aquí, y desde todos los rincones de una sociedad cada vez más culta e informada, le garantizo que estaremos siguiendo sus pasos y los de cada uno de sus partidarios. Ya no aceptaremos el silencio cuando se les cuestione por una cuenta que no cuadra. Ya no aceptaremos que las obras se ejecuten con otra calidad que no sea la óptima. Ya no aceptaremos la inoperancia de un municipio que ni siquiera es capaz de mantener su edificio limpio. Piura está para más, y usted nos lo debe.

Finalmente, tengo que decir que me parece injusto que las personas de un distrito ubicado a 60 kilómetros, hayan tenido la última palabra en una elección que afectará sobre todo a los habitantes de la ciudad de Piura. Supongo que, por lo menos, convertirá a Tambogrande en una ciudad modelo. También se los debe.

*ACLARACIÓN: En el último párrafo sólo resalto que ciudadanos de otro distrito, muy alejado,  le dieron la victoria a Rodríguez. Noten los detractores que no hablo de categorías de ciudadanos, ni de diferencias entre rural y urbano, ni calidad educativa. Señalo lo que me parece una falla en el sistema, y una deuda de Rodríguez que podría saldarse de manera ejemplar.





¿Qué necesita la Región Piura?

1 09 2010

Pues la lista es interminable, pero voy a centrarme en tres cosas de las que nadie habla, y que tienen que hacerse ya.

1.Invertir en los pueblos playeros y atraer inversión turística

En Sechura, al sur, todos están contentos con la exportación de fosfatos. Con la mina, los sechuranos tienen más dinero, pero increíblemente esto significa que contaminan más los manglares y playas vírgenes de su provincia. Hay que convertir esos lugares “protegidos” en  reservas naturales reales, y sacarles provecho de esa manera. En treinta años Sechura puede ser una atracción turística en pleno auge, o un pueblo moribundo en el que una vez hubo una mina.

Al otro extremo, Máncora, una de las playas más famosas del mundo, es un pueblo lleno de delincuentes. Y no sólo carteristas, sino empresarios sin visión que cobran una barbaridad por pésimos servicios. Ambas zonas, y muchísimas otras en el medio, serían más atractivas para una verdadera inversión hotelera si hubiera carreteras, servicios básicos -y no tan básicos, como banda ancha- y seguridad. Piura podría ser el Acapulco de Sudamérica, si a alguien le importara.

2. Mejorar el transporte y comunicación con la sierra

El año pasado se terminó una carretera que va hacia Huancabamba desde Morropón. Sigue en buen estado, pero supone un recorrido de seis horas en forma de “U” a través de la mitad de la región. La gente de Huancabamba encuentra mucho más fácil vender sus productos en Chiclayo, donde además obtienen mejores precios.

El viaje a Ayabaca es más tedioso todavía, y con buen clima puede tomar ocho horas. Una lástima, porque en Ayabaca he probado la mejor carne y los mejores vegetales de mi vida, pero no hay -virtual o totalmente- cobertura celular, banda ancha o agencias bancarias. Además, nadie comercia de manera competitiva y eficiente fertilizantes, maquinaria, combustibles o herramientas. Ayabaca es una ciudad que depende del contrabando de ida y vuelta con Ecuador.

Ayabaca es más que el Cautivo y los bocadillos

Mucho se habla de si los candidatos son pro agro o pro minería, pero ni lo uno ni lo otro existirá hasta que se construyan carreteras de verdad: amplias, señalizadas, y sobre todo que resistan los elementos y se puedan desbloquear rápido.

3. Terminales terrestres

Creo que, en parte, los problemas de tránsito de la ciudad de Piura se deben a los terminales terrestres informales o formalizados a la mala. Como están en el centro, los buses impiden el tránsito urbano y deterioran las pistas. Si estuvieran en las entradas de la ciudad, podría distribuirse en ellos a las empresas de acuerdo a las rutas que cubren, y mejoraría la formalidad y la seguridad. Además, el centro se descongestionaría no sólo de los buses, sino de los taxis que los nutren.

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Estas ideas, que no he escuchado a ningún candidato, se pueden resumir en ampliar y mejorar la infraestructura de comunicaciones. Con lo poco que he viajado, puedo asegurar que los caminos y la información son vitales para cualquier otra actividad, y creo que ya es momento de perder el miedo y hacer lo que se debe: conectar todo Piura para conocernos entre nosotros y poder entregar todo lo que tenemos. Si hay que mover dunas en el desierto o atravesar montañas, ¡pues que lo hagan!

Se dice fácil, pero requiere de dos cosas: decenas -si no cientos- de millones de soles, y un grupo de personas capaces de elaborar buenos proyectos y que no le deban nada a los interesados en que las cosas sigan igual.

La plata llega a nuestras manos todos los años, y la mayoría regresa a Lima porque nuestras autoridades son incapaces de elaborar proyectos que puedan ser aprobados. Piura es una de las regiones que menos presupuesto ejecuta, mientras otras piden y gastan más cada año.

Sobre los fondos de los candidatos hay que hablar claro: los transportistas que no quieren pagar buenos terminales, financian políticos; los que se hacen ricos con la precariedad en Máncora y Sechura, financian políticos; y los que quieren que la sierra siga pobre para engañar y explotar a su gente… Esos financian a medio mundo.

Capacidad y búsqueda del bien común. En algún momento eso significó hacer política.





¿Te le mandaste?

26 08 2010

Todos hicimos alguna vez la pregunta. Hace unos días la escuché por ahí, y me puse a conectar algunas ideas mientras caminaba.

Resulta que el supuesto acto de valentía que implica la pregunta -mandarse- no existe. ¿Por qué? Pues por la fórmula general que utilizamos los peruanos para formalizar: “¿Quieres estar conmigo?” o “¿Quieres ser mi enamorada?”.

Creo que aunque se requiere algo de valor para hacer estas preguntas, lo que en realidad se hace con cualquiera de ellas es trasladar la responsabilidad de la decisión a la otra persona… Es la víctima la que tiene que afirmar algo, aunque sea sólo al decir “Sí”.

Además, me parece que hay una cuestión cultural un poco machista detrás, porque se invade el espacio de lo que le corresponde decir a la mujer al cercarla con la pregunta; y porque en el camino se revela poco o nada de lo que siente el varón. Se pide mucho, y se ofrece poco.

Mandado sería decir “Estoy enamorado de ti y quiero ser tu novio”. Mandado porque afirma en vez de preguntar, y mandado porque queda a medio camino: ella también tiene que decirlo. A los que lo hacen así, mis respetos… por mandados.





¿Entendimos Inception?

16 08 2010

Spoiler Alert: Esto intenta ser una guía para terminar de entender la película a partir de sus detalles. Si todavía no la has visto, anda… ¡y vuelve por aquí!

Me gusta Nolan porque a sus películas no les sobran decisiones de estilo. No usa efectos especiales o narraciones enrevesadas por las puras, sino que las coloca en favor de la historia. A la línea de tiempo de Memento, las explosiones del Joker y la otra cara de Havey Dent, ahora se suman los planos detalle, la gravedad cero y el uso de slow motion -y sus combinaciones- en Inception.

Si sigo hablando de cosas técnicas me contradigo. Lo que importa con Nolan son los guiones, que él mismo escribe o co-escribe. En Inception no es distinto, y crea algo increíble, una situación radicalmente nueva… ¿O no?

Aunque la manera de entrelazarlos es distinta, los conceptos principales de la trama resultan familiares. Lo que me llamó la atención fue la profundidad de algunos de esos conceptos, y de eso quiero hablar. Espero no aburrir a nadie -supongo que si han llegado hasta aquí, aguantarán hasta el final-.

Como en la película, vamos por niveles. Para comenzar, la noción de entrar a la mente mediante tecnología para sacar o meter cosas no es nueva en el cine. Lo han sufrido antes Ben Affleck, Jim Carrey, y hasta el buen Arnold Schwarzenegger, entre otros.

Aun en el primer nivel está la idea de poder cambiar lo que parece real, cuando nos damos cuenta de que no lo es. Lo que hace de Ariadne la mejor “arquitecta” es lo mismo que hace de Neo “el elegido”. Además, también vemos que se conecta a personas para que experimenten juntas una realidad alterna.

Creo que un decente segundo nivel sería el moral… “La moraleja”, para no asustarnos. A nivel personal, es una historia de autosuperación, de let go, de dejar ir. El momento en que  Cobb descubre que la enorme fantasía que construyó para mantener el recuerdo de su esposa nunca será suficiente se me hace bastante parecido al John Nash de Russell Crowe cayendo en cuenta de que la pequeña Marcee no envejecía.

Me han enseñado a no buscar enseñanza en el arte, pero si Inception tuviese moraleja, esta sería que el recuerdo de un amor perdido o las fantasías que elaboremos a su alrededor no se comparan a la complejidad de la realidad, ni son compatibles con ella. Mientras más nos refugiemos en unos, más nos alejamos de la otra. Y eso tiene banda sonora: “Tus recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad”.

El tercer nivel, el más difícil, y el más sorprendente en una  gran producción de Hollywood, es el filosófico. Me disculparán, pero por estos días ando con ese chip metido, y me provoca hablar de esto.

Darse cuenta de que lo sensible es sólo apariencia, y que la realidad depende de cómo la entendamos, se llama subjetivismo. Es la base de la filosofía moderna y de los escépticos y relativistas posteriores. Pero la creencia de que podemos cambiar la realidad sólo con pensarlo se llama “complejo de Pigmalión”, el mítico escultor griego que se enamoró de su estatua al punto que los dioses le dieron vida. En Hollywood se adaptó en My fair lady, y cada tanto se repite el argumento en alguna comedia.

El concepto mismo de hacer descubrir al individuo una idea que pueda cambiar su actitud frente a la realidad tiene más de 2500 años, y un tal Platón la llamó mayeútica.

Lo que complacería a mis maestros de filosofía es que la respuesta a todo este caos es la realidad misma. Cobb le dice a la proyección de su esposa que es “una sombra”. Años completos construyendo fantasías no le alcanzan para darle a un recuerdo los matices de la Mal real.

Y como hay que volver a la realidad, llega el momento de la patada. Regresamos al espacio-tiempo real de Inception, pero cuando el protagonista deja girando su totem, este apenas oscila, y nos quedamos en la oscuridad. Nunca nos enteramos si cae o no.

Creo que para entender Inception no hay que resolver todas nuestras preguntas, sino quedarnos con las adecuadas: ¿Esto es realidad o un sueño? ¿Nuestros sueños nos liberan de lo exterior o nos atrapan en nosotros mismos? ¿Alguna vez tomaremos una decisión completamente independiente?





Carta a Mónica Zapata

19 07 2010

Señora alcaldesa, soy Fernando Barranzuela Ramírez, de 22 años. Sé que soy joven, pero he vivido Piura toda mi vida. No hay error, no falta el “en”. He vivido esta ciudad, y me gustaría decirle un par de cosas.

Primero, le explicaré por qué yo no voté por José Aguilar, a quien usted reemplazó tras su penosa muerte. No voté por él porque sabía muy bien que fue él quien le puso en bandeja a los ambulantes la calle Gonzalo Farfán, y quien comenzó a cobrarles “aparcamiento” diario. No voté por él porque, a pesar de mi edad, recuerdo el caos de los mototaxis y las pistas llenas de huecos durante sus primeros dos mandatos.

En segundo lugar, déjeme decirle que le creí. Cuando ocupó el cargo y anunció el reordenamiento del mercado, le creí. Pensé que era una vecina, una piurana más, que de repente se vio en un lugar en el que podía hacer algo por su ciudad, y estaba decidida a hacerlo. Incluso la defendí con esas mismas palabras en varias ocasiones. Le creí también cuando dijo que no tenía ninguna aspiración política, y eso fue fundamental a la hora de defenderla.

En tercer lugar, la ayudé. Cuando ocurrió lo del mercado publiqué una serie infográfica y defendí como pude el desalojo, porque quiero ese mercado limpio, porque Piura se lo merece, y porque me siento menos que humano cuando me toca ir a comprar ahí, y no quiero ni pensar cómo se sienten los que venden en las condiciones en que los deja vender. Gente de todo el país vio los gráficos, y muchas personas se unieron a la causa gracias a ellos.

Bueno, señora Zapata, en cuarto lugar, me decepcionó. No sólo no desalojó el mercado, sino que lo deja peor. Los ambulantes han seguido tomando calles, y no sé si le han contado que hay una sanja pestilente en medio de la avenida Mártires de Uchuraccay, una de las pocas por donde todavía pasan carros.

Además, los suburbios de Piura se están llenando de rompemuelles y tranqueras, porque su Municipalidad es incapaz de ordenar el transporte o garantizar seguridad. ¡Ah, sí! Hace dos semanas me atropelló una moto lineal, una de esas que ahora se sienten dueñas de las pistas… Iba muy oronda por en medio de la avenida Loreto. Pero no se preocupe, que sí llevaba chaleco.

Señora Zapata, ahora que ya le perdió el miedo a los huecos, quizá pueda darse una vuelta por el mercado -claro, de incógnito- y enterarse de lo que le cuento, porque parece que no sabe. O puede dar un paseo por el centro en un taxi viejo, para que sienta como todos nosotros los baches y las sanjas sin tapar que dejan los de la empresa del agua, que es de ustedes, ¿no?

Pasee, señora Zapata. Baje la luna de su carro de vez en cuando y observe Piura, a ver si puede armar algo y convencernos, en vez de ir por ahí jugando a romper escenarios con una candidata que tampoco tiene plan de gobierno.

Atentamente,

un piurano con memoria.





Logo UDEP ¿Rey o reina?

7 07 2010

*Ok, ok, no se dice “logo”, pero para entendernos: “isotipo” será imagen; “logotipo”, el texto; y “logo” la marca visual completa.

Como toda institución grande, la Universidad de Piura está llena de tradiciones y códigos, explícitos y no escritos. El más tangible de estos símbolos es el escudo de la universidad, diseñado hace cuarenta años bajo cánones heráldicos. Cada color, forma, trazo y palabra en latín tenía un significado específico para los fundadores de la UDEP, aunque ahora los hayamos olvidado -pero esa es otra historia-.

Lo que me interesa contarles ahora es la transición del mal uso del escudo al -por ahora potencial- buen uso del logo UDEP. Digo mal uso del escudo porque cada generación de cada dependencia de cada centro o cada facultad lo modificó de acuerdo a su criterio -no siempre- estético. Algunos dejaron el escudo en líneas, otros recortaron la réplica de bronce del Edificio Principal de campus Piura, e incluso algunos profesores piden carátulas con la versión de piedra del Edificio de Gobierno como sello de agua.

Digo *Potencial buen uso del logo porque el diseño todavía no es definitivo; porque aun no tiene manual; y porque hace falta una buena dosis de divulgación -¡Linkear esto sería un buen inicio!-. Pero me preocupa sobretodo que la Dirección de Comunicación (DirCom) quiera cambiar su reina por otro rey. La verdad, yo no juego ajedrez, pero no le veo lógica a la falta de una o la réplica del otro.

Es entendible que con lo costoso que fue llegar al consenso sobre la marca, quieran cuidarla mucho; quizá tanto como al escudo que se usará menos para que ya no se hagan remakes -yo mismo hice el mío-. Pero si limitan a priori su uso, pueden terminar con poco más que dos diseños intocables con cuarenta años de separación.

Bueno, les contaba… El primer paso hacia una identidad visual más fresca se dio el año pasado. DirCom llenó el Campus con un diseño conmemorativo por los 40 años de fundación, y, por un año, todos nos olvidamos del escudo y sus variantes desvariadas. Incluso en la web de UDEP se podían descargar fondos de pantalla -creo que todavía andan por ahí-.

Para el comienzo de este año tenían ya algunos logos preliminares que simplificaban el escudo heráldico y renovaban los tipos de fuente. Pero el diseño, encargado a la agencia Toronja, no pasó al primer intento porque restaba demasiado detalle a los elementos originales, que como les conté, están llenos de significado.

Por ahora tenemos un isotipo que consta de las líneas base del escudo sin color de relleno, pero con el azul de fondo en un tono más oscuro. El tipo de fuente del logotipo cambia sutilmente, y ahora es a dos renglones, para que encaje mejor en documentos y merchandising sin reducir mucho su tamaño.

Ahora, para nosotros los detallistas, quizá el mejor elemento del diseño sea la pérdida del doble marco que encierra el texto del isotipo (el latín). Eso permitió cambiar y agrandar la fuente sin desequilibrar el logo, y así pasamos de una banda muy gruesa con puntitos ilegibles a un lema en un idioma muerto pero con nueva vida.

Me dice Juan Carlos Villacorta, jefe de DirCom, que a mediano plazo la marca todavía podría cambiar un poco, quizá al quitar más detalles del isotipo. Por ahora están concentrados en definir un manual de marca y comenzar la transición, aunque no hay mucha comunicación al respecto…

Al nuevo logo le veo un potencial enorme, si es que el manual por redactar lo explota en vez de limitarlo. Creo que DirCom debería decirle a la gente UDEP “Oye, he aquí tu logo, ¡que no es el escudo! Úsalo”. El material de la marca debería estar disponible en la web en todos los formatos, e incluso la universidad debería alentar su uso -¿Alguien dijo concurso de diseño de las nuevas bolsas de regalos?-.

A medida que la gente conozca la nueva marca y la diferencie del escudo, ambas se usarán distinta y correctamente. Quién sabe, el cambio que DirCom planea puede surgir del ocio de algún alumno creativo…





Una solución social, no socialista.

15 06 2010

Tres meses pasaron desde las muertes y saqueos disfrazados de oposición al desalojo. Fuera de las movidas y sorpresas políticas, nada ha cambiado. Ahora los ambulantes temen que se confirme el rumor de la llegada de cientos de policías a la ciudad. El tiempo se le acaba a la alcaldesa Mónica Zapata, y más allá de si logre o no descongestionar el mercado Modelo, creo que deberíamos preguntarnos si es esa la solución al problema.

El Mercado Mayorista Las Capullanas, en las afueras de la ciudad; los pampones improvisados por la Municipalidad afuera del complejo; y los precarios puestos que los ambulantes comienzan a construir. (Imágenes: diario El Tiempo de Piura)

El plan actual de la Municipalidad de trasladar a los informales a Santa Rosa no es sino un capítulo más de la peruanísima historia de mover la cochinadita al corral. Hace cien años el mercado quedaba donde ahora está la corte, apenas fuera del centro histórico. Luego se trasladó a su ubicación actual, en ese entonces rodeado de desierto. Ahora que otra vez está en medio de todo, pero sigue siendo una mugre, quieren pasarlo a la salida a Sullana. Pero nadie propone modernizar el complejo actual, o por lo menos no con la seriedad que se merece el segundo departamento más poblado del país.

Así era el Mercado original de Piura, cuando funcionaba en la ribera del río, donde ahora se ubica la corte. (Imagen: Archivo fotográfico Udep/El Tiempo)

Y de población hay que hablar si queremos entender el asunto. A quien ha pasado por ese mercado se le hará fácil creer que son 12 mil informales, como ellos mismos afirman. La mayoría son negocios familiares, pero consideremos entre padres y cónyuges otros 12 mil. Para ser conservadores digamos que hay también dos menores que dependen del trabajo de cada comerciante. Quiere decir que son alrededor de 50 mil personas que quedarían sin sustento si esto no se hace con orden y responsabilidad.

Así lucía el Mercado Modelo cuando fue inaugurado en 1957. Lugares para estacionarse, entradas amplias y veredas anchas para la descarga de mercadería y el tránsito de usuarios. (Imagen: Archivo fotográfico Udep/El Tiempo)

Aunque el mercado Modelo sigue siendo el mismo tugurio de siempre, ya son miles los puestos alrededor del mercado mayorista “Las Capullanas”, en las zonas de reubicación improvisadas por el municipio sin condiciones de higiene o seguridad. Obviamente, no son los informales del merado los que han ido a armar chocitas a Santa Rosa. Obviamente, la alcaldesa no está deshaciéndose de la informalidad, sino generando más de ella.

Así luce ahora el Mercado Modelo. A pesar de ser informales, los comerciantes han ocupado las veredas y el estacionamiento con puestos metálicos. Delante de ellos, cientos de ambulantes se instalan cada día en la pista. Del complejo original apenas se reconoce el techo a dos aguas.

La Municipalidad Provincial de Piura ha demostrado históricamente y sin ningún asco que la administración de bienes públicos no es lo suyo. La empresa del agua, las calles, los parques… ¡Los mismos bienes y locales municipales! Además, les va tan mal en la recaudación de arbitrios que no podrían ni soñar con hacer un nuevo mercado municipal y arrendarlo a los comerciantes que pretenden desalojar.

Pero no olvidemos a los comerciantes informales. No sólo generan caos con sus invasiones, carretas, deshechos y altavoces, sino que consideran que haber ocupado durante décadas las pistas y veredas les da derecho de propiedad sobre ellas. Cuando sus “dirigentes” vieron amenazados sus negocios y mafias, organizaron con todo el descaro del mundo una resistencia criminal que estalló ese triste 3 de marzo. En esa ocasión cobraron cupos para contratar pandilleros.

Un nuevo mercado municipal es improbable, y de todos modos, muy poco recomendable. Por otro lado, no daría control inmediato de un mercado nuevo a las personas que han hecho del actual una porquería durante treinta años. Creo que lo más eficiente sería concesionar los terrenos municipales para que una empresa privada con experiencia en centros comerciales construya y administre un complejo de mercados moderno y competitivo donde se dé prioridad a la reconversión de informales en microempresarios serios. En este escenario podría ofrecerse opción de compra, después de diez o quince años, el tiempo suficiente para educar a comerciantes y usuarios.