Carta a Mónica Zapata

19 07 2010

Señora alcaldesa, soy Fernando Barranzuela Ramírez, de 22 años. Sé que soy joven, pero he vivido Piura toda mi vida. No hay error, no falta el “en”. He vivido esta ciudad, y me gustaría decirle un par de cosas.

Primero, le explicaré por qué yo no voté por José Aguilar, a quien usted reemplazó tras su penosa muerte. No voté por él porque sabía muy bien que fue él quien le puso en bandeja a los ambulantes la calle Gonzalo Farfán, y quien comenzó a cobrarles “aparcamiento” diario. No voté por él porque, a pesar de mi edad, recuerdo el caos de los mototaxis y las pistas llenas de huecos durante sus primeros dos mandatos.

En segundo lugar, déjeme decirle que le creí. Cuando ocupó el cargo y anunció el reordenamiento del mercado, le creí. Pensé que era una vecina, una piurana más, que de repente se vio en un lugar en el que podía hacer algo por su ciudad, y estaba decidida a hacerlo. Incluso la defendí con esas mismas palabras en varias ocasiones. Le creí también cuando dijo que no tenía ninguna aspiración política, y eso fue fundamental a la hora de defenderla.

En tercer lugar, la ayudé. Cuando ocurrió lo del mercado publiqué una serie infográfica y defendí como pude el desalojo, porque quiero ese mercado limpio, porque Piura se lo merece, y porque me siento menos que humano cuando me toca ir a comprar ahí, y no quiero ni pensar cómo se sienten los que venden en las condiciones en que los deja vender. Gente de todo el país vio los gráficos, y muchas personas se unieron a la causa gracias a ellos.

Bueno, señora Zapata, en cuarto lugar, me decepcionó. No sólo no desalojó el mercado, sino que lo deja peor. Los ambulantes han seguido tomando calles, y no sé si le han contado que hay una sanja pestilente en medio de la avenida Mártires de Uchuraccay, una de las pocas por donde todavía pasan carros.

Además, los suburbios de Piura se están llenando de rompemuelles y tranqueras, porque su Municipalidad es incapaz de ordenar el transporte o garantizar seguridad. ¡Ah, sí! Hace dos semanas me atropelló una moto lineal, una de esas que ahora se sienten dueñas de las pistas… Iba muy oronda por en medio de la avenida Loreto. Pero no se preocupe, que sí llevaba chaleco.

Señora Zapata, ahora que ya le perdió el miedo a los huecos, quizá pueda darse una vuelta por el mercado -claro, de incógnito- y enterarse de lo que le cuento, porque parece que no sabe. O puede dar un paseo por el centro en un taxi viejo, para que sienta como todos nosotros los baches y las sanjas sin tapar que dejan los de la empresa del agua, que es de ustedes, ¿no?

Pasee, señora Zapata. Baje la luna de su carro de vez en cuando y observe Piura, a ver si puede armar algo y convencernos, en vez de ir por ahí jugando a romper escenarios con una candidata que tampoco tiene plan de gobierno.

Atentamente,

un piurano con memoria.

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Una solución social, no socialista.

15 06 2010

Tres meses pasaron desde las muertes y saqueos disfrazados de oposición al desalojo. Fuera de las movidas y sorpresas políticas, nada ha cambiado. Ahora los ambulantes temen que se confirme el rumor de la llegada de cientos de policías a la ciudad. El tiempo se le acaba a la alcaldesa Mónica Zapata, y más allá de si logre o no descongestionar el mercado Modelo, creo que deberíamos preguntarnos si es esa la solución al problema.

El Mercado Mayorista Las Capullanas, en las afueras de la ciudad; los pampones improvisados por la Municipalidad afuera del complejo; y los precarios puestos que los ambulantes comienzan a construir. (Imágenes: diario El Tiempo de Piura)

El plan actual de la Municipalidad de trasladar a los informales a Santa Rosa no es sino un capítulo más de la peruanísima historia de mover la cochinadita al corral. Hace cien años el mercado quedaba donde ahora está la corte, apenas fuera del centro histórico. Luego se trasladó a su ubicación actual, en ese entonces rodeado de desierto. Ahora que otra vez está en medio de todo, pero sigue siendo una mugre, quieren pasarlo a la salida a Sullana. Pero nadie propone modernizar el complejo actual, o por lo menos no con la seriedad que se merece el segundo departamento más poblado del país.

Así era el Mercado original de Piura, cuando funcionaba en la ribera del río, donde ahora se ubica la corte. (Imagen: Archivo fotográfico Udep/El Tiempo)

Y de población hay que hablar si queremos entender el asunto. A quien ha pasado por ese mercado se le hará fácil creer que son 12 mil informales, como ellos mismos afirman. La mayoría son negocios familiares, pero consideremos entre padres y cónyuges otros 12 mil. Para ser conservadores digamos que hay también dos menores que dependen del trabajo de cada comerciante. Quiere decir que son alrededor de 50 mil personas que quedarían sin sustento si esto no se hace con orden y responsabilidad.

Así lucía el Mercado Modelo cuando fue inaugurado en 1957. Lugares para estacionarse, entradas amplias y veredas anchas para la descarga de mercadería y el tránsito de usuarios. (Imagen: Archivo fotográfico Udep/El Tiempo)

Aunque el mercado Modelo sigue siendo el mismo tugurio de siempre, ya son miles los puestos alrededor del mercado mayorista “Las Capullanas”, en las zonas de reubicación improvisadas por el municipio sin condiciones de higiene o seguridad. Obviamente, no son los informales del merado los que han ido a armar chocitas a Santa Rosa. Obviamente, la alcaldesa no está deshaciéndose de la informalidad, sino generando más de ella.

Así luce ahora el Mercado Modelo. A pesar de ser informales, los comerciantes han ocupado las veredas y el estacionamiento con puestos metálicos. Delante de ellos, cientos de ambulantes se instalan cada día en la pista. Del complejo original apenas se reconoce el techo a dos aguas.

La Municipalidad Provincial de Piura ha demostrado históricamente y sin ningún asco que la administración de bienes públicos no es lo suyo. La empresa del agua, las calles, los parques… ¡Los mismos bienes y locales municipales! Además, les va tan mal en la recaudación de arbitrios que no podrían ni soñar con hacer un nuevo mercado municipal y arrendarlo a los comerciantes que pretenden desalojar.

Pero no olvidemos a los comerciantes informales. No sólo generan caos con sus invasiones, carretas, deshechos y altavoces, sino que consideran que haber ocupado durante décadas las pistas y veredas les da derecho de propiedad sobre ellas. Cuando sus “dirigentes” vieron amenazados sus negocios y mafias, organizaron con todo el descaro del mundo una resistencia criminal que estalló ese triste 3 de marzo. En esa ocasión cobraron cupos para contratar pandilleros.

Un nuevo mercado municipal es improbable, y de todos modos, muy poco recomendable. Por otro lado, no daría control inmediato de un mercado nuevo a las personas que han hecho del actual una porquería durante treinta años. Creo que lo más eficiente sería concesionar los terrenos municipales para que una empresa privada con experiencia en centros comerciales construya y administre un complejo de mercados moderno y competitivo donde se dé prioridad a la reconversión de informales en microempresarios serios. En este escenario podría ofrecerse opción de compra, después de diez o quince años, el tiempo suficiente para educar a comerciantes y usuarios.





¿Qué ganaría Piura con el desalojo?

4 03 2010

¿No entiendes por qué la Municipalidad quiere desalojar a los vendedores ambulantes del Complejo de Mercados? Entérate cómo era y debería ser el principal centro de abastos de esta ciudad del norte del Perú.

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Infografía: Fernando Barranzuela