Cocinar el futuro

23 03 2011

A muchos políticos y publicistas se les ha dado por proclamar que el Perú ya es imparable, y que de aquí en adelante todo será dorado, perfumado, aterciopelado y suavecito… Yo no pienso lo mismo. Y no se me ocurre mejor manera de describir la situación del país que haciendo analogía con nuestro plato bandera.

Si la historia del Perú fuese un cebiche, estaríamos en ese punto en que se ha mezclado el pescado con sal y cebolla; y se ha terminado de exprimir los limones. Nos ensuciamos con el pescado, la cebolla nos ha hecho llorar. Estamos cansados de tanto presionar… Ahora depende del cocinero mezclar todo antes que la sal sancoche la carne, y que el zumo de limón se ponga amargo.

Tenemos los recursos. Tenemos los profesionales. Tenemos la idea de país más clara que nunca. Tenemos también una larga lista de los errores que no hay que repetir. O lo mezclamos todo bien, y ahora, o se nos pasa otro ‘boom’ y nos quedamos con hambre.

Para los que se perdieron cuando hablamos de cocina: Somos el pase al vacío entre los dos centrales. Somos la cerveza recién abierta en un día de verano. Somos la propuesta que espera un “sí” y un beso. Necesitamos concretar, y para eso nos hace falta una persona concreta.

Para los que siguen pensando en el cebiche: ¿A quién vamos a poner a cocinar el país?





Yale y las piezas

20 11 2010

No sé porqué justo ahora se empeñaron en recuperar las piezas de Machu Picchu. La universidad de Yale las ha tenido en su poder por casi cien años, y Toledo quizo recuperarlas también al final de su gobierno. Me imagino que, más allá de la reivindicación de las ruinas en vista al centenario de su descubrimiento, los verdaderos motivos son otros dos: sumar algunos puntos de popularidad de cara a las próximas elecciones; y ganar legitimidad para el recién creado Ministerio de Cultura. Si es así, no creo que hayan tenido éxito con lo último, pues el ministro Ossio no ha sido una figura importante en el proceso, quizá opacado por el mismo presidente, quien incluso encabezó una marcha.

Por un lado, me parece un muy buen signo que la campaña emprendida por el país a varios niveles haya dado resultado tan rápido. Creo que es un ejemplo sin precedentes nacionales de organización cívica; y demuestra que el país puede enfrentar y vencer a una institución prestigiosa a nivel mundial. Si las acciones peruanas hubiesen sido menos impetuosas, quizá no se conseguía nada. Pero creo también que con algo más de tacto y gestión diplomática se hubiese conseguido un mejor trato.

Por supuesto, entiendo la relevancia simbólica que tiene para los cusqueños y todos los peruanos la recuperación de los objetos, pero desde un punto de vista práctico, creo que las piezas están mejor en Yale. La universidad estadounidense cuenta con un potente departamento de arqueología, con notables académicos y laboratorios envidiables, donde se han formado algunos de los mejores del mundo en esa rama. En comparación, el gobierno peruano incurrirá en un gasto extra para acondicionar un lugar dentro de la Universidad San Antonio Abad del Cusco. No sin pena, tengo que recordarles que cuando se habla en Perú de gasto público, no espera uno de entrada belleza o eficiencia.

Personalmente, creo que lo mejor sería que Yale no sólo tenga “derecho a seguir estudiando las piezas” -en la práctica será casi imposible-, sino que instale en Cusco un laboratorio de arqueología de administración y financiación conjunta. De esta manera, no sólo recuperaríamos las piezas, sino que ganaríamos la experiencia y el conocimiento de quienes llevan trabajando con ellas casi un siglo. Cuando de hacer universidad se trata, no hay conocimiento que deba despreciarse, y quizá se pierda muchísimo en el traslado tal como se tiene previsto.





Carta a la alcaldesa Ruby Rodríguez

5 11 2010

La felicito por su victoria. Celebro su elección, porque es el resultado de un proceso democrático, aunque personalmente me preocupa mucho su triunfo.

Hubiese preferido que gane un candidato con una preparación más formal, y un partido con una reputación más solvente. Pero bueno, usted está aquí, y en pocas palabras, le escribo para decirle que yo también. No me quedaré llorando en silencio porque perdió mi favorito. Por el contrario, su victoria hace que sienta casi físicamente el deber de decir las cosas tal y como son. Hoy sólo comienzo.

Los gobiernos obristas, incluído este último que le tocó culminar a Mónica Zapata, han causado a Piura más perjuicio que beneficio. A pesar de ser una de las ciudades más pobladas y ricas del país, seguimos preocupándonos por problemas tan básicos como huecos en la pista, calles sucias o un centro de abastos caótico. La falta de control municipal -esa desidia tan piurana- nos deja una ciudad peligrosa, sucia, maloliente… simplemente impresentable.

Los adultos entendemos cómo funciona la política, y estamos seguros de que varios grupos e individuos la ayudaron en la campaña. También sospechamos que los intereses de esas personas difieren de los de la ciudad. Pero le recuerdo que aunque los aportes de aquellos hayan sido importantes, quienes finalmente la hemos puesto donde está hemos sido los electores. A quien debe más es a nosotros, y estamos esperando que responda.

Se han institucionalizado las coimas, las propinas, los favores, los almuerzos… la sencilla inoperancia de los empleados municipales, que cada día llegan a esperar que den las tres de la tarde, y son incapaces de ayudar efectivamente a quien llega a ser atendido, a menos que sea un recomendado o “se porte” con algo. Recuérdeles que no están haciendo favores a nadie. ¡Ese es su trabajo! Si tan sólo supieran cómo hacerlo…

Desde aquí, y desde todos los rincones de una sociedad cada vez más culta e informada, le garantizo que estaremos siguiendo sus pasos y los de cada uno de sus partidarios. Ya no aceptaremos el silencio cuando se les cuestione por una cuenta que no cuadra. Ya no aceptaremos que las obras se ejecuten con otra calidad que no sea la óptima. Ya no aceptaremos la inoperancia de un municipio que ni siquiera es capaz de mantener su edificio limpio. Piura está para más, y usted nos lo debe.

Finalmente, tengo que decir que me parece injusto que las personas de un distrito ubicado a 60 kilómetros, hayan tenido la última palabra en una elección que afectará sobre todo a los habitantes de la ciudad de Piura. Supongo que, por lo menos, convertirá a Tambogrande en una ciudad modelo. También se los debe.

*ACLARACIÓN: En el último párrafo sólo resalto que ciudadanos de otro distrito, muy alejado,  le dieron la victoria a Rodríguez. Noten los detractores que no hablo de categorías de ciudadanos, ni de diferencias entre rural y urbano, ni calidad educativa. Señalo lo que me parece una falla en el sistema, y una deuda de Rodríguez que podría saldarse de manera ejemplar.





Carta a Mónica Zapata

19 07 2010

Señora alcaldesa, soy Fernando Barranzuela Ramírez, de 22 años. Sé que soy joven, pero he vivido Piura toda mi vida. No hay error, no falta el “en”. He vivido esta ciudad, y me gustaría decirle un par de cosas.

Primero, le explicaré por qué yo no voté por José Aguilar, a quien usted reemplazó tras su penosa muerte. No voté por él porque sabía muy bien que fue él quien le puso en bandeja a los ambulantes la calle Gonzalo Farfán, y quien comenzó a cobrarles “aparcamiento” diario. No voté por él porque, a pesar de mi edad, recuerdo el caos de los mototaxis y las pistas llenas de huecos durante sus primeros dos mandatos.

En segundo lugar, déjeme decirle que le creí. Cuando ocupó el cargo y anunció el reordenamiento del mercado, le creí. Pensé que era una vecina, una piurana más, que de repente se vio en un lugar en el que podía hacer algo por su ciudad, y estaba decidida a hacerlo. Incluso la defendí con esas mismas palabras en varias ocasiones. Le creí también cuando dijo que no tenía ninguna aspiración política, y eso fue fundamental a la hora de defenderla.

En tercer lugar, la ayudé. Cuando ocurrió lo del mercado publiqué una serie infográfica y defendí como pude el desalojo, porque quiero ese mercado limpio, porque Piura se lo merece, y porque me siento menos que humano cuando me toca ir a comprar ahí, y no quiero ni pensar cómo se sienten los que venden en las condiciones en que los deja vender. Gente de todo el país vio los gráficos, y muchas personas se unieron a la causa gracias a ellos.

Bueno, señora Zapata, en cuarto lugar, me decepcionó. No sólo no desalojó el mercado, sino que lo deja peor. Los ambulantes han seguido tomando calles, y no sé si le han contado que hay una sanja pestilente en medio de la avenida Mártires de Uchuraccay, una de las pocas por donde todavía pasan carros.

Además, los suburbios de Piura se están llenando de rompemuelles y tranqueras, porque su Municipalidad es incapaz de ordenar el transporte o garantizar seguridad. ¡Ah, sí! Hace dos semanas me atropelló una moto lineal, una de esas que ahora se sienten dueñas de las pistas… Iba muy oronda por en medio de la avenida Loreto. Pero no se preocupe, que sí llevaba chaleco.

Señora Zapata, ahora que ya le perdió el miedo a los huecos, quizá pueda darse una vuelta por el mercado -claro, de incógnito- y enterarse de lo que le cuento, porque parece que no sabe. O puede dar un paseo por el centro en un taxi viejo, para que sienta como todos nosotros los baches y las sanjas sin tapar que dejan los de la empresa del agua, que es de ustedes, ¿no?

Pasee, señora Zapata. Baje la luna de su carro de vez en cuando y observe Piura, a ver si puede armar algo y convencernos, en vez de ir por ahí jugando a romper escenarios con una candidata que tampoco tiene plan de gobierno.

Atentamente,

un piurano con memoria.