La ley de la jungla es para los animales

7 04 2011

Un taxista se compra un carro nuevo. Recibe una llamada anónima en la que le piden dos mil soles para dejarlo circular y “protegerlo” de asaltos y robos. Se niega a pagar, y a los pocos días lo encañonan, se llevan el carro y lo queman.

Una mujer monta en su casa una pequeña bodega, y la llaman para decirle que debe pagar 10 mil soles para que su negocio pueda funcionar en esa zona. Ella contesta que debe ser un error, porque el suyo es un pequeño negocio. Después de varias amenazas, se hace negar, y al día siguiente balean su casa.

Un padre de familia, después de ahorrar la mitad de su vida, monta una panadería bien equipada. A él le piden 20 mil dólares. Pero alguien le recomienda ir a Río Seco a visitar a un interno. Después de hablar con él durante un rato, le da una “propina” de 500 soles, y no vuelve a tener problemas.

Es una lástima, pero todos los casos anteriores son reales. Hasta hace unas semanas, de vez en cuando me sorprendía el hecho de que Piura no hubiese caído ya en las garras de extorsionadores y delincuentes de alto calibre, como ya hace mucho tiempo cayeron Chiclayo, Trujillo y Chimbote. Pero era una ilusión. Ya están aquí, y los piuranos ya vivimos asustados, entre las armas de los delincuentes y la ineficiencia de nuestras autoridades.

Esta semana caí en cuenta de que el servicio ilegal de taxi en moto lineal apareció en el verano del ’98. Más de trece años sin que algún alcalde pueda erradicarlos. Esta nueva gestión tenía que dar la impresión de estar haciendo algo por el centro de la cuidad, pero es más fácil mandar una gruita a recoger carros estacionados, que armarse del valor suficiente para eliminar una actividad ilegal que apaña la delincuencia.

Son cosas que todo el mundo sabe: Hay asaltantes en moto lineal. Extorsionan a los taxistas y propietarios de vehículos y negocios. Roban motos y carros para sacarlos a Ecuador o llevarlos al desierto a competir en carreras. Los jefes de todas esas mafias están en los penales, desde donde dirigen todo por celular.

¿Qué se necesita para que una Municipalidad, un Gobierno Regional y una Región Policial decidan rescatar a Piura de la delincuencia? ¿Cuántos negocios tienen que quebrar? ¿Cuánta gente tiene que resultar herida o muerta? ¿O acaso lo que ganan los corruptos, los que se hacen de la vista gorda, los que alquilan sus armas de reglamento, es más valioso que una cuidad tranquila y un trabajo bien hecho?

Las encuestas presidenciales nos dicen que la mayoría está dispuesta a empeñar libertades para vivir más seguros. Nos volveremos un país de animales que solo sabe responder al miedo que nos infunda el Estado o el crimen organizado. ¿No sería más fácil y más digno organizarnos y comprometernos a acabar con esto?

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Cocinar el futuro

23 03 2011

A muchos políticos y publicistas se les ha dado por proclamar que el Perú ya es imparable, y que de aquí en adelante todo será dorado, perfumado, aterciopelado y suavecito… Yo no pienso lo mismo. Y no se me ocurre mejor manera de describir la situación del país que haciendo analogía con nuestro plato bandera.

Si la historia del Perú fuese un cebiche, estaríamos en ese punto en que se ha mezclado el pescado con sal y cebolla; y se ha terminado de exprimir los limones. Nos ensuciamos con el pescado, la cebolla nos ha hecho llorar. Estamos cansados de tanto presionar… Ahora depende del cocinero mezclar todo antes que la sal sancoche la carne, y que el zumo de limón se ponga amargo.

Tenemos los recursos. Tenemos los profesionales. Tenemos la idea de país más clara que nunca. Tenemos también una larga lista de los errores que no hay que repetir. O lo mezclamos todo bien, y ahora, o se nos pasa otro ‘boom’ y nos quedamos con hambre.

Para los que se perdieron cuando hablamos de cocina: Somos el pase al vacío entre los dos centrales. Somos la cerveza recién abierta en un día de verano. Somos la propuesta que espera un “sí” y un beso. Necesitamos concretar, y para eso nos hace falta una persona concreta.

Para los que siguen pensando en el cebiche: ¿A quién vamos a poner a cocinar el país?





“Te quiero, aunque seas buen@”

15 03 2011

Eso de querer a alguien a pesar de sus defectos está sobrevalorado. Claro, entiendo que no solo pasa por romántico, si no que además aparenta independencia. Pero es que aceptar las fallas de alguien no tiene nada de especial… ¿Quién no tiene defectos?

Además, se corre el riesgo de que ya no se quiera “a pesar de”, si no “porque”. Eso quiere decir que uno no solo acepta los defectos, si no que los justifica y valora como algo importante en la otra persona. Puedes terminar impidiendo que la persona mejore, porque te gusta más rota e insegura.

Y no quiero decir que no deban aceptarse los defectos del otro. Solo digo que no me parece la gran cosa. Es más, me parece que en la práctica es mucho más difícil aceptar las cosas buenas. Sobre todo si el otro es excepcionalmente bueno en algo.

Compartir a la persona que se ama con quienes puedan ser alcanzados por su don me parece mucho más grandioso y maduro que consentir sus fallos. Impulsar al otro a ser todo lo que pueda es quizá la definición misma de amar, en especial si se acepta el riesgo de vivir a su sombra. Aunque “te quiero a pesar de tus defectos” suene más romántico, “te quiero aunque seas buen@” es una elección mucho más noble.





Reclamar

4 03 2011

Es muy simple: Si contrato un albañil para que haga un trabajo en mi casa, y veo que lo está haciendo mal, reclamo. Si dos semanas después veo que la pared se fisura o encalicha, voy a buscarlo y reclamo. Si se demora tres meses para algo que debió tomarle una semana, reclamo. Si voy a inspeccionar la obra y la encuentro abandonada, reclamo.

 

Un piurano tomó esta foto de las obras en el centro y la colgó bajo el título de "GOTEO DE AGUA CALLE AREQUIPA, cuadra 12, tubería amarrada con bolsa plástica"

¿Por qué entonces la Municipalidad de Piura no utiliza su autoridad y su poder de convocatoria para reclamar por los trabajos que hacen mal las empresas que contrata? Me imagino que si la alcaldesa convocase una conferencia de prensa para revelar las razones de tantos errores y demoras, todos los medios la cubrirían, y se hablaría de eso por semanas.

Pero nadie dice ni hace nada, mientras los piuranos tenemos que saltar de piedra en piedra para no caer en lagunas de porquería o ensuciarnos los zapatos con la brea de las pistas a medio terminar. Cliente y contratado siguen pensando en nosotros como la fauna del lugar a donde van a hacer negocio, y no como los usuarios y fiscalizadores de su producto terminado.

Un mes vienen los del PAS, al siguiente los de la troncal de desagüe, al otro los de ENOSA… Los parches son cada vez peores y la paciencia cada vez más escasa. Debemos aprender a reclamar de una manera organizada, porque por alguna razón oscura nuestra municipalidad está amordazada. Esa fama que tenemos de impasibles hace creer a esta gente que en serio no nos interesa vivir en la inmundicia. ¡Reclamemos!





Ser joven en Piura (I): Transporte

1 02 2011

Creo que la mayoría de jóvenes profesionales de esta ciudad comparten conmigo la ilusión de tener un medio de transporte propio. Algo que podamos llamar nuestro, y que nos dé la libertad de salir y llegar a casa cuando queramos. Para muchos de nosotros es también una necesidad real, sobre todo los que no trabajamos en una oficina todo el día.

Entonces, uno se pone a pensar qué vehículo puede comprar para hacer su vida más fácil. Los ahorradores, deportistas o “verdes” comenzarán su lista con una bicicleta. Después de todo, Piura es una ciudad pequeña, y todo está al alcance con unos cuantos pedaleos. Trescientos soles deberían bastar para conseguirnos una muy buena bicicleta. Pero yendo a la tienda a comprarla, caemos en cuenta de que Piura no tiene ciclovías, y que en realidad nadie respeta a los ciclistas. Mucho peor, los baches y charcos hecen peligroso y antihigiénico usar ese medio de transporte.

Tachamos la bicicleta. Lo que sigue es una moto, obvio. Pero uno va a las tiendas y descubre que las motos baratas son las que se usan para hacer el servicio ilegal de taxi, y que las más bonitas son increíblemente más caras. ¿A qué se debe? Cuestiones de mercado. Las mal usadas incluso se ensamblan en el Perú. Además, tendríamos que pagar un SOAT más caro que el de un auto, porque las aseguradoras consideran que, debido a los “moto-lineal”, el riesgo es muy alto. Por último, tendríamos que sacar un permiso especial para entrar al centro, ponerme un chaleco horroroso de color naranja, y dañar el casco con el número de placa pintado en la parte de atrás.

Desechando también la moto, ya no queda otra que soñar con un carro. Al país le va bien. Hay trabajo. ¡Hay crédito! Queremos hacer las cosas bien y comprar un auto nuevo. Comenzamos a ver los modelos, que son todos muy parecidos, y notamos que todos se usan en Piura para hacer taxi. Suzuki, Nissan, Toyota, Chery… Incluso el Chevrolet Spark que nos quieren meter por los ojos ya da vueltas recogiendo pasajeros en el Óvalo Grau. De nuevo el problema de la moto. Entonces hay que ahorrar otro año, porque de los 12 mil dólares de los modelos más baratos, debemos pasar a la gama de 18 mil dólares.

¿Y por qué? Porque en nuestra ciudad no se aplica ninguna restricción para los vehículos de transporte público. Esos vehículos, incluido el omnipresente Tico, están diseñados para que universitarios o jóvenes profesionales -¡como nosotros!- se movilicen por espacios cortos, y no para hacer taxi. El exceso de carga, el desgaste y su poco peso los hacen inseguros. Está bien, quizá Piura es tan pequeña que no es necesario que todos los taxis sean pesados Station Wagon, pero ¿qué pasó con los taxis amarillos? Ya no importa en qué color pidamos nuestro carrito, igual nos van a levantar la mano.

Solo me queda esperar que cuando por fin pueda comprar un carro que no confundan con taxi, esta ciudad me dé garantías de poder dejarlo estacionado en la calle, o de que ningún taxista o mototaxista con brevete de tómbola lo raye el primer día. Los mismos taxistas deberían preocuparse por mejorar sus servicios y reputación. Trujillo nos lleva años luz en esto.





Yale y las piezas

20 11 2010

No sé porqué justo ahora se empeñaron en recuperar las piezas de Machu Picchu. La universidad de Yale las ha tenido en su poder por casi cien años, y Toledo quizo recuperarlas también al final de su gobierno. Me imagino que, más allá de la reivindicación de las ruinas en vista al centenario de su descubrimiento, los verdaderos motivos son otros dos: sumar algunos puntos de popularidad de cara a las próximas elecciones; y ganar legitimidad para el recién creado Ministerio de Cultura. Si es así, no creo que hayan tenido éxito con lo último, pues el ministro Ossio no ha sido una figura importante en el proceso, quizá opacado por el mismo presidente, quien incluso encabezó una marcha.

Por un lado, me parece un muy buen signo que la campaña emprendida por el país a varios niveles haya dado resultado tan rápido. Creo que es un ejemplo sin precedentes nacionales de organización cívica; y demuestra que el país puede enfrentar y vencer a una institución prestigiosa a nivel mundial. Si las acciones peruanas hubiesen sido menos impetuosas, quizá no se conseguía nada. Pero creo también que con algo más de tacto y gestión diplomática se hubiese conseguido un mejor trato.

Por supuesto, entiendo la relevancia simbólica que tiene para los cusqueños y todos los peruanos la recuperación de los objetos, pero desde un punto de vista práctico, creo que las piezas están mejor en Yale. La universidad estadounidense cuenta con un potente departamento de arqueología, con notables académicos y laboratorios envidiables, donde se han formado algunos de los mejores del mundo en esa rama. En comparación, el gobierno peruano incurrirá en un gasto extra para acondicionar un lugar dentro de la Universidad San Antonio Abad del Cusco. No sin pena, tengo que recordarles que cuando se habla en Perú de gasto público, no espera uno de entrada belleza o eficiencia.

Personalmente, creo que lo mejor sería que Yale no sólo tenga “derecho a seguir estudiando las piezas” -en la práctica será casi imposible-, sino que instale en Cusco un laboratorio de arqueología de administración y financiación conjunta. De esta manera, no sólo recuperaríamos las piezas, sino que ganaríamos la experiencia y el conocimiento de quienes llevan trabajando con ellas casi un siglo. Cuando de hacer universidad se trata, no hay conocimiento que deba despreciarse, y quizá se pierda muchísimo en el traslado tal como se tiene previsto.





Carta a la alcaldesa Ruby Rodríguez

5 11 2010

La felicito por su victoria. Celebro su elección, porque es el resultado de un proceso democrático, aunque personalmente me preocupa mucho su triunfo.

Hubiese preferido que gane un candidato con una preparación más formal, y un partido con una reputación más solvente. Pero bueno, usted está aquí, y en pocas palabras, le escribo para decirle que yo también. No me quedaré llorando en silencio porque perdió mi favorito. Por el contrario, su victoria hace que sienta casi físicamente el deber de decir las cosas tal y como son. Hoy sólo comienzo.

Los gobiernos obristas, incluído este último que le tocó culminar a Mónica Zapata, han causado a Piura más perjuicio que beneficio. A pesar de ser una de las ciudades más pobladas y ricas del país, seguimos preocupándonos por problemas tan básicos como huecos en la pista, calles sucias o un centro de abastos caótico. La falta de control municipal -esa desidia tan piurana- nos deja una ciudad peligrosa, sucia, maloliente… simplemente impresentable.

Los adultos entendemos cómo funciona la política, y estamos seguros de que varios grupos e individuos la ayudaron en la campaña. También sospechamos que los intereses de esas personas difieren de los de la ciudad. Pero le recuerdo que aunque los aportes de aquellos hayan sido importantes, quienes finalmente la hemos puesto donde está hemos sido los electores. A quien debe más es a nosotros, y estamos esperando que responda.

Se han institucionalizado las coimas, las propinas, los favores, los almuerzos… la sencilla inoperancia de los empleados municipales, que cada día llegan a esperar que den las tres de la tarde, y son incapaces de ayudar efectivamente a quien llega a ser atendido, a menos que sea un recomendado o “se porte” con algo. Recuérdeles que no están haciendo favores a nadie. ¡Ese es su trabajo! Si tan sólo supieran cómo hacerlo…

Desde aquí, y desde todos los rincones de una sociedad cada vez más culta e informada, le garantizo que estaremos siguiendo sus pasos y los de cada uno de sus partidarios. Ya no aceptaremos el silencio cuando se les cuestione por una cuenta que no cuadra. Ya no aceptaremos que las obras se ejecuten con otra calidad que no sea la óptima. Ya no aceptaremos la inoperancia de un municipio que ni siquiera es capaz de mantener su edificio limpio. Piura está para más, y usted nos lo debe.

Finalmente, tengo que decir que me parece injusto que las personas de un distrito ubicado a 60 kilómetros, hayan tenido la última palabra en una elección que afectará sobre todo a los habitantes de la ciudad de Piura. Supongo que, por lo menos, convertirá a Tambogrande en una ciudad modelo. También se los debe.

*ACLARACIÓN: En el último párrafo sólo resalto que ciudadanos de otro distrito, muy alejado,  le dieron la victoria a Rodríguez. Noten los detractores que no hablo de categorías de ciudadanos, ni de diferencias entre rural y urbano, ni calidad educativa. Señalo lo que me parece una falla en el sistema, y una deuda de Rodríguez que podría saldarse de manera ejemplar.