Polo Twttr vs. FB

20 01 2010

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Mi polo para la GeekPiura

20 01 2010

Vamos creando ambiente para la primera reunión de Geeks de la Ciudad de Piura. ¡Si saben de alguien que estampe polos a pedido por aquí cerca me avisan!





Twitter Placement

18 01 2010

Hace unos días me enteré, a través de un twitero limeño, de la presencia del protagonista de “Al fondo hay sitio” Erick Elera (@EleraErick) en la red de microblogging. Había que entrar para saber qué twitea una estrella juvenil peruana en su mejor momento.

Parecía ir por buen camino cuando comenzó a twitear en tiempo real la bienvenida a Paloma Fiuza, la brasileña con la que grabó un comercial para papitas Lay’s. Pero de repente comenzó a poner una y otra vez enlaces de videos del detrás de cámaras del comercial, supuestamente “grabados por fans”; y a insistir con la bendita sorpresa que hoy lunes revelará Lay’s.

Lo que terminó de mostrarme el sentido comercial de la cuenta fue un tweet en el que dice que quiere combinar un Sublime con unas Lay’s… Y ¡oh sorpresa! Pone “#sublime” y “@laysperu”. Otra cosa es que el hashtag no tenga nada qué ver con el chocolate, y que el usuario de Twitter de las papitas no exista –aunque me inclino a pensar que fue eliminado recientemente, porque hasta ahora se anuncia en su Fanpage de Facebook-.

Terminé casi seguro de que ni siquiera es el actor quien maneja la cuenta. Además de la publicidad explícita, el primer tweet es recién del 5 de enero, justo a tiempo para la campaña de intriga de Lay’s… Me parece que algún inexperto Community Manager contratado por Lay’s está detrás de este cuasi fake de Twitter. Digo cuasi fake porque el chico igual presta su nombre y se deja tomar fotos.

Qué bonita!

A ver si Erick Elera se entera de que Twitter puede ser una herramienta muy poderosa para conectarse con su público. Le aconsejaría que sea sincero y ruegue para que todavía quieran seguirlo, o que cancele la cuenta. Hay que ver que para una figura tan popular, 250 seguidores en Twiter no es nada.

Y para el Community Manager que -presumo yo- está detrás de las cuentas de Erick en Twitter y Facebook, y para todos los que estamos experimentando con esto, una anotación: ¡El Twitter placement no funciona! En general, los twiteros peruanos somos todavía un grupo reducido que sabe mucho del mercado de la comunicación.

Por otro lado, el caso demuestra que no estamos tan lejos del primer mundo en cuanto a social media, pues hace muy poco recién se supo de celebrities que usan su cuenta en Twitter con sentido comercial.





“Quiero desaparecer de la web”

11 01 2010

La alucinante persecución on line de los adolescentes que publicaron un video en YT en el que destruían unas ruinas arqueológicas (ver post anterior), y la serie de insultos y amenazas que recibieron, me dejó pensando en algo que con el pasar de los días ha comenzado a asustarme: ¿cuánta información mía hay en la web? ¿Qué tan difícil sería borrar mis rastros de Internet si algún día necesito hacerlo?

Quizá los blogs como este sean lo más rápido de borrar, aunque los datos de los autores quedan registrados en los servidores de los dominios, y los comentarios en otros sitios web escapan de nuestro control.

Pero están también las fotos de Facebook, y no las que subo, sino en las que taggean. ¿Y si ponen la foto pero no me etiquetan? Pues hay que ver si eso es mejor o peor, pues por lo menos cuando lo etiquetan, uno se entera que la foto está en línea, y puede hacer algo al respecto.

Están también todos los datos personales que nos piden cada vez que nos registramos en alguna web, un foro, una red social… Muchos de nosotros no podríamos si quiera recordar cuántas veces nos hemos registrado por cosas tan diversas como descargar un archivo, ver un video, bajar un fondo de pantalla, participar con un comentario.

Y si queremos hablar de problemas serios, recuerden que el director del colegio de los desadaptados de YouTube también tuvo que pedir disculpas públicas. ¡Quién sabe cuántos cientos o miles de contenidos en la web nos vinculen con nuestros colegios, universidades, institutos, centros de trabajo y familiares!

Si se me ocurriera ir a vandalizar algún monumento y un compinche me grabara, o si alguien me acusara de algo tan grave que generase la reacción de la comunidad 2.0, ¿Qué tan difícil sería desaparecerme de Internet?

Me parece que debería haber un servicio en línea -yo hasta pagaría por él- en el que uno pueda registrar todas sus cuentas, o de las que se acuerde, y que con un sólo click se pueda acceder al “suicidio virtual”. Se me ocurren varios nombres de celebrities, políticos y hasta especialistas a quienes les vendría bien aplicárselo.





El comienzo de 2.0(10) en Perú

9 01 2010

El año anterior fue el de la consolidación de Twitter a nivel mundial, con casos tan notorios como la cobertura de los atentados en la India y las elecciones en Irán, y la competencia entre Ashton y la CNN. Todos nosotros, alrededor del mundo, notamos el potencial del microblogging, y comenzamos a prestar atención si es que ya no lo hacíamos.

En el Perú, sin embargo, con un bajo nivel de conectividad, y un mayor interés por el chat y los juegos on line, los usuarios de redes sociales se limitaron a intercambiar información en círculos más bien pequeños, formados por periodistas, analistas y geeks.

Hay que resaltar el infame episodio de D’Onofrio, la compañía de helados más grande del país, que lanzó una campaña -en realidad para deshacerse de un stock- en la que prometió que un día determinado iba a vender todos sus helados a 1 nuevo sol ($0.37). La mala fe de diferentes participantes de la cadena de distribución -en Perú la principal fuerza de venta de las heladerías son vendedores en carretas a los que las distribuidoras concesionan el producto- echó a perder la campaña, y el público quedó tan descontento que se creó un grupo en Facebook que alcanzó las decenas de miles en cuestión de días. La compañía debió repetir la promoción.


Fuera de este precedente, que en su momento llamó bastante la atención de los medios tradicionales, no hubo ninguna otra manifestación de una comunidad 2.0 considerable en el Perú, por lo menos no hasta hace unos días.

Apenas el 3 de enero, domingo, un sismo de 5,7 remeció buena parte del país. Por la radio informaban de posturas contradictorias de las principales fuentes: el Instituto de Geofísica del Perú (IGP) señalaba como epicentro el mar frente al Callao, en el centro de la costa peruana, mientras el United States Geological Survey (USGS) apuntaba a una zona cercana a Huaraz, en el norte de la sierra.

El sismo fue a las 3:40 p.m., y desde ese momento los usuarios de Twitter comenzaron a informar sobre la magnitud en cada ciudad. Mi experiencia personal fue por demás interesante. Encontrándome en Piura, al extremo noroeste del país, no sentí nada, y lo mismo pasó con un conductor de TV que estaba en la playa al sur de Lima, lo más cerca que se podía estar del epicentro hipotético en el mar. Una conocida artista en la ciudad de Lima preguntó si había sido temblor. Por otro lado, las personas que estaban en Chiclayo y Trujillo, al sur de Piura, fueron las primeras en decir que habían sentido “algo fuerte”. El director del IGP aclaró recién el tema a las 4:20, pero los twitteros ya sabíamos cuál de las dos hipótesis era la correcta apenas un cuarto de hora después del evento.


En este caso, los medios de comunicación tradicionales, sobre todo la radio, obtuvieron versiones oficiales que fueron tamizadas por cada usuario a través de Twitter. Los dos diarios y la radio de noticias con más presencia en la red de microblogging demostraron una falta de conocimiento, al no asignarle un hashtag al evento. Los usuarios sugerimos #sismoperu, sin saber que ese era el nombre de usuario del servicio de alerta temprana (@sismoperu).

Hace dos días, el jueves 7, un escándalo sacudió la web completa. Alguien descubrió un video en que unos adolescentes se grababan a sí mismos destruyendo unas ruinas arqueológicas de adobe. Los comentarios en YouTube pasaron a Twitter, donde se creó el hashtag #chibolosdemierda (‘chibolo’ es jerga para “chiquilo”), y de ahí a los blogs informativos más conocidos.

Para las noticias de la noche, el autor de la cuenta en YouTube ya había borrado el video y los comentarios, donde los identificaban, pero todo había explotado. La grabación estaba replicada en varios sitios, y también la tenían los canales de TV. Los internautas más indignados ya habían encontrado fotos de los culpables, sus cuentas en Facebook, sus nombres, direcciones, e incluso teléfonos.

En este caso, fueron los usuarios de redes sociales quienes proporcionaron la información a los medios tradicionales, al punto que una conductora de informativo continuaba pidiendo datos sobre el incidente por Twitter incluso en las pausas comerciales de su programa.

Más interesante aun fue la reacción del mismísimo culpable. El adolescente que había subido el video a YouTube pidió perdón a través de su cuenta ante la ola de insultos y amenazas, y horas después creó una cuenta en Twitter (@tilintil0n). Prometió “responder todo”, pero al poco rato, abrumado nuevamente por la presión pública, se limitó a pedir disculpas. Ayer viernes 8, nos fuimos a dormir con la noticia de que había creado un blog, en el cual nuevamente pide disculpas, se excusa en su falta de cultura por fallas en el sistema educativo -eso hay que concerdérselo al ver su ortografía-, y recomienda al presidente del Perú invertir más en educación y cultura… ¿En reparar monumentos, quizá?

El blog de Tilintil0n tiene, a trece horas de su post, 160 comentarios, la mayoría del más grueso calibre. A pesar de ello, otro de los implicados ha seguido el ejemplo y creó una cuenta en Twitter y un blog.

Mas allá del vandalismo de estos escolares, y del susto que nos llevamos por el temblor (por suerte no hubo heridos), el año comienza con dos momentos 2.0 originalmente peruanos en apenas cinco días. Perú se ha vuelto interesante también- para los observadores de social networks. Veamos hasta dónde da el tema.





El muro, el mall y las redes sociales

10 11 2009

La UDEP no deja caer el velo, y desperdicia el enorme potencial de sus “followers” y “friends”.

A lo largo de 40 años, seguramente habrán surgido razones de peso para que la universidad trabaje de sus muros para adentro, así que no cuestionaré la forma en que se relaciona la universidad con la ciudad de Piura.

De lo que se trata este post es de la información que se le da a la gente de la universidad, es decir, del trabajo de comunicación de los muros hacia adentro. Y qué coincidencia, ¿no? Comenzaremos por hablar de un muro.

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Este es el bendito muro. El “triángulo” que interrumpe la Av. Sullana -que por el momento termina ahí donde se ve un poste de alta tensión- y “se mete” en un asentamiento. Más allá de las discusiones legales y sociales en los diarios, la universidad, como institución, no dijo nada hacia adentro. Sí, seguramente los profesores de Derecho hicieron alguna defensa, o los de Comunicación un análisis de la cobertura. Pero como Universidad de Piura, nadie dijo nada a los alumnos, docentes y administrativos.

Mall en EC

La historia se repitió días más tarde con lo del centro comercial. Lo de arriba es la nota que salió publicada en el suplemento Día_1 de “El Comercio”, el 02 de noviembre. Por este medio se enteraron algunos profesores, alumnos y ex alumnos, quienes luego lo difundieron y comentaron como se pudo. Todavía no hay versión oficial.

Digamos que la gerencia de la universidad y los supuestos ofertantes querían llevar esto con discreción… ¡No! ¡No se puede llevar algo así con discreción! Estamos en 2009, y las cosas se saben de inmediato. ¿Nadie le dijo eso a la gerencia? Bueno, primer error.

Entonces, con la premisa de que se iba a saber en cualquier momento, ¿por qué no mandar un correo a los trabajadores? La universidad comenzó como un sueño de pocas personas, ¿no? Algunos de ellos llevan décadas aquí. Recuerden que parte de su atractivo, para trabajadores y alumnos, es que hasta hoy se comporta como una familia. Dos.

Y bueno, se supo. Porque tenía que ser así y punto. ¿Y qué hacemos? “No decimos nada”. ¡Tampoco! Hay un principio antropológico muy simple: A la gente no le gustan los vacíos. Tenemos un impulso por completar lo incompleto, y cuando no tenemos conocimiento de causa, ¡divagamos! ¿Les suena “mitología”? Ya pues, eso.

No vamos a decir que hay una versión por cada alumno, porque seguramente más de la mitad no saben. Tampoco vamos a decir que a todos los que saben les importa. El hecho es que a los que sí les importa los demás los conocen. Como para cada curso, hay líderes de opinión a los que los demás alumnos recurren para saber más sobre la universidad.

Vamos a concentrarnos en Twitter: La lista “Udep” de @salo_qj, estudiante de FCom, tiene 48 alumnos y exalumnos. Estoy seguro que son más. Sólo basta echarle un ojo a los 420 “followers” de @udepiura. En mayor o menor grado, cada una de estas personas entiende que Twitter se trata de comunicar lo que te pasa en ese momento y consideras importante.

La universidad, por su parte, tiene una idea distinta -y equivocada- de Twitter: una vitrina. Hasta hace poco, @udepiura no seguía a ningún alumno. Si usan Twitter para poner anuncios, pero no interactúan con la gente, no tiene sentido. Creo que aun no se enteran de todo lo que se dice de la universidad, los profesores, los cursos. Esa información debería ser esperada, anotada y analizada.

Cada uno de los seguidores de @udepiura puede convertirse en un momentáneo agente de relaciones públicas de la universidad. Ya ha pasado muchas veces. En esto de la Web 2.0 no somos sus “clientes”, sino sus “colaboradores”. ¿A alguien se le ocurre alguna otra razón para seguir en Twitter a su universidad?

Como si se tratara de los profesores, este grupo de alumnos y ex alumnos podría convertirse, si la UDEP se lo propone, en una herramienta de apertura hacia los demás udepinos y piuranos.

Hagamos un ejercicio: “Nos han propuesto arrendar una parte sin uso del campus para construir un mall. Estamos evaluando.” Listo. Sobraron incluso 42 caracteres.

De repente lo del muro no se solucionaba con un “twit”, pero si se reúne la versión de la universidad en una herramienta de comunicación interna, como la web, y se pone el link… ¡Es fácil!

Recuerden que si quieren que @udepiura los siga en Twitter, tienen que enviarle un reply con el tag #soyudep.

P.D.: Puse “Friends” porque tenía entendido que la universidad tenía cuenta en Facebook, pero me ha sido imposible ubicarla. Eso no puede ser bueno.

Por Fernando Barranzuela





Entre el periodismo cuidadano y el tradicional

1 09 2009

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Durante el evento 3 Días de Mass Media en la Universidad de Piura, compartí con otros tres alumnos el trabajo de subir información de cada una de las conferencias sobre comunicación corporativa a la cuenta de Twitter del evento. Fue un experimento. Mientras en una computadora el webmaster subía fotos, otros dos sintetizábamos en esos sagrados 140 caracteres lo más importante que decían los expositores.

Una labor extenuante, no hay duda. Afortunadamente, los periodistas han estado siempre acostumbrados a largas jornadas. Sin embargo, creo que esta labor requiere también de un tipo de profesional diferente. Alguien que no tenga miedo a lo incompleto, y que definitivamente no guarde recelo por la primicia. Mis días en clase y alguna redacción me han enseñado dos cosas:

1. Un texto siempre se puede mejorar. Cuando pones tus manos en el diario al día siguiente, no puedes leer tu nota sin pensar “esto se pudo haber dicho mejor”. No es que deba olvidarse la costumbre por decir lo correcto y sólo lo correcto, más bien debe perefccionarse. En lo que ocupa una bajada decente, tenemos que decirlo todo. Obviamente esto es muy fácil si vamos a publicar los titulares de algo que ya pasó, pero e lhecho está en proceso, tenemos que decirlo ya y decirlo bien. El miedo a lo incompleto nos puede bloquear y dejarnos sin noticia.

2. Exactamente de eso se trata lo otro: quedarnos sin noticia. “¿Cuál es el punto de esforzarse por escribir bien 140 caracteres, si pierdo la oportunidad de decirlo mejor en el diario impreso?”, podría preguntarse algún periodista. Pues debería tener en cuenta que para cuando se siente a redactar, cientos de personas pueden haber hablado de su “primicia”. Además, por lo menos diez veces más gente buscó el hashtag del acontecimiento, y él o su medio no aparecieron en ningún Twit. En Twitter, la gente se comporta como en la calle, y como en el quiosco: siguen al que lo dice primero.

La experiencia en 3dmm me hizo ver, sobre todo, que desde Twitter uno puede cumplir más directa y completamente la función que se espera de los periodistas en esta etapa de la Sociedad de la Información: administrar contenidos. Todos pueden escribir, todos pueden leer, pero uno está ahí para dar una versión definitiva, que acabe cuanto antes con la bandada de pajaritos azules.

Hoy por la tarde se cayó Gmail. De las cuarenta personas a las que sigo, los diez que estuvieron conectados en ese momento estuvieron comentando y especulando hasta que… habló @elcomercio.

El micro blogging nos da además la posibilidad de ser el nexo entre el público y el hecho mismo. Es evidente que se requiere criterio para ejercer el periodismo, pero siempre existe la posibilidad de que pasemos algo por alto. Y ahí están nuestros followers, siempre más curiosos que nosotros y haciendo preguntas. ¿Acaso hay una forma más perfecta de acercarles la verdad? Es una versión mejorada del caótico “peridismo ciudadano”: con un profesional en el medio.

Necesitamos, definitivamente, de un cambio de chip. tenemos que apuntar a ser profesionales que equilibren la teoría con el instinto, y que estén convencidos de que la información es de la gente. Si le damos la información a la gente con el menor número de intermediarios posible, les damos la confianza que necesitan para acercarse a comprar nuestro diario al otro día y que terminemos de contarle lo que pasó y lo interpretemos para ellos. ¿Interpretación en Twitter? Tendría que revisar algunas cuentas de adolescentes. Será para otro post.