Balbuceos

19 04 2010

Cada vez que me entero cómo se dice “mamá” o “papá” en otro idioma, me convenzo más de que decir estas primeras palabras no se trata del aprendizaje conciente de un signo, sino del impulso egocéntrico de los padres de asignar significado a un sonido vacío.

Mamá, papá, mami, papi, mamma, dada, abba, baba, mbamba… Son casi los mismos sonidos dentales y labiales. Un día, un bebé estaba haciendo burbujas con su saliva como de costumbre, cerró un poco más la boca, y salió un sonido. Alguno de los padres que estaba cerca se imaginó que lo estaba llamando. Y me refiero a los primeros humanos que hablaron y comenzaron a cargar a sus hijos sonriendo porque les hablaban.

Claro que la reacción de mamá o papá estimuló al bebé, que comprendió que si repetía ese sonido (que no entendía) sería recompensado. Me refiero a que el origen de estas palabras, como el de muchas otras, fue más casual que intencional.

La teoría del lenguaje nos dice que los idiomas son conjuntos de símbolos convencionales. Creo que la primera convención fue entre un padre y su hijo, para sacarle pica a la madre (o viceversa)…

*Me resistí a poner una foto de bebés. JA!

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